e shtunë, 6 tetor 2007

Vida de perros


Hiperbólico dicho que debería ser eliminado de la lista de dichos de la habla hispana. Les aseguro que nadie, absolutamente NADIE, llevará jamás una vida que se le asemeje a la de los perros de la calle. Mi razón para afirmar esto, a continuación.

Sábado por la tarde. Llevaba a cabo mi rutinario trote por las calles de la ciudad, cuando de repente oigo un par de bocinados. Preludio de la historia que iba a protagonizar un poco afortunado can y tener como forzado actor secundario a mi persona.
Miro hacia avenida Las Condes, calle de donde provenía el sonido. Y veo a un perro cruzarla. Pronto ésta sería escenario del lamentable accidente, el cual se los dejo a su imaginación. Por mi parte, tendré que convivir con las indeseadas imágenes que aún tengo en mi retina (intenté cerrar mis ojos, pero un estúpido impulso morboso me lo impidió).

Con la mitad inferior del cuerpo roto y sangrando, el animal se aproximó (paradójicamente) gateando hasta la acera a unos pasos de donde estaba yo, sin dejar de demostrar mediante aullidos y sollozos que estaba muy mal herido. El conductor ni se inmutó y siguió su camino, los transeúntes continuaron caminando y nadie le puso atención luego de consumados unos cuantos segundos después del atropello. Hasta que me puse a patear los postes de luz y a gritar de cólera por cómo a nadie le importaba. Ahí, todos miraron.

Me acerqué al perro que no dejaba de manifestar su dolor. No lo acaricié por un repudio a la sangre que tengo, pero lo quería hacer. Empecé a hablarle, como si él fuese un humano (o quizás yo un perro, que sé yo) para ver si se calmaba y para mi asombro, funcionó. Le dije que no se preocupara, que yo iba a buscar ayuda, que estábamos al lado de una clínica y que seguramente alguien iba a llamar a un veterinario. Suerte que no me entendió porque sino mi sentimiento de culpa sería mas grande del que tengo ahora. Como podrán imaginar, a nadie le importó un comino.


Volví donde el perro, que se había movido un poco más adentro hacia la vía peatonal, como esperándome. Le dije que lo sentía, que ya no podía hacer nada más.
Tenía pena, pero no era San Francisco de Asís, como para llevármelo en brazos hasta el veterinario más cercano, que de cercano tenía mucho.
Él me respondió con una cara que insinuaba cierta alegría, sacando la lengua como cuando un perro está feliz y acalorado. Sentí que me decía gracias. Gracias por ser el único ser humano por aquí, el resto son todos más animales que yo.

No pude evitar que se me humedecieran los ojos.

Fui a buscar ayuda de nuevo, infructuosamente.
No quise volver donde el perro. Así que seguí trotando con algo de culpa y con mucha rabia. Pegándole a cuanta cosa se atravesara por mi paso (excepto a los perros). Y pensé:
Nadie puede decir que lleva una vida de perros. Al menos cuando a alguien lo atropellan, sea quien sea, lleve la vida que lleve, estoy seguro que sí se le prestará ayuda.

Yo hice lo que pude. Pateé cosas, pedí ayuda y hasta escribí esto. Ojalá otra persona vea al perro y sea de más ayuda que yo. Ojalá que sí no, sea cierto otro dicho que escuché en mi infancia (bueno, quizás no sea dicho, pero sí el nombre de una película) que dice que todos los perros van al cielo.


Maldita vida de perros, literalmente.

e diel, 8 korrik 2007

Bonvallet: Una fiera dentro y fuera de la cancha




Eterno candidato a la banca de la selección y continuo protagonista de viejas “teleseries futboleras” en donde no se esclarecía hasta el final si es que iba asumir o no como DT de varios equipos chilenos, incluyendo a la Universidad de Chile o Cobreloa. Las cuales terminaban siempre con el autodenominado “gurú” en depresión o sin ganas de volver a intentar dirigir de nuevo.
Ahora, finalmente, tiene una oportunidad de demostrarnos todo lo que sabe de fútbol y ésta tiene nombre y apellido: Deportivo Temuco.



Un rostro duro, algo salvaje. No sería extraño oírle ladridos envés de palabras al momento de pronunciarse. Su temperamento avala su apariencia y es temido por muchas personas. Quizás debido a su paso por la televisión en donde arrasó con varios jugadores de la selección chilena y otros personajes, o por sus conocidas disputas con gente perteneciente a la dirigencia del fútbol nacional e incluso de la farándula.
Eduardo Bonvallet fue un luchador dentro de la cancha. Recordado más por su aguante y garra que por su talento futbolístico. Nunca abandonó un partido por lesión, siempre corrió todo balón como si fuera el último y pegaba patadas sin misericordia. Personalidad en cancha que es reflejo de su carácter fuera de ella. El ex seleccionado nacional es un tipo duro, llevado a sus ideas. Dice todo lo que piensa, aunque a veces sin pensarlo. Dichos que le han traído más de alguna consecuencia, como las querellas (50 en total). Pocos parecieran salvarse de sus “patadas” fuera de la cancha: Nelson Acosta, Juvenal Olmos, Reinaldo Sánchez, Ricardo Abumohor… Todas victimas de su juego duro.

Hasta ahora Bonvallet había demostrado que tuvo facultades para destruir al talentoso jugando adentro de la cancha y para basurear al incompetente comentando desde afuera. Pero no había tenido la posibilidad de poder respaldar toda su sapiencia sobre el fútbol con hechos, envés de dichos. A pesar de haber entrenado al equipo de la Universidad Gabriela Mistral y sacarla campeona dos veces, nunca había tenido una oportunidad concreta de adentrase en la aventura del balón pie profesional como entrenador, hasta que recibió una oferta del presidente del Deportivo Temuco, Raúl Poblete.


-“Hay que empezar de abajo” Les dijo el gurú a sus nuevos pupilos.

Y sí ha tenido que empezar de abajo, no sólo por su equipo; que se le fue encomendado cuando despuntaba en lo más bajo de la tabla, sino que también respecto a su sueño como entrenador profesional. Es extraño que después de sonar tanto en los grandes haya terminado en un equipo pequeño y más encima de la Primera B. Puede ser sinónimo de suma valentía por atreverse a iniciar su carrera con un equipo que en la tabla estaba en las peores condiciones posibles. O puede ser todo lo contrario y que con su picardía criolla haya encontrado la oportunidad precisa para poder excusarse en el caso de un fracaso, argumentando que era muy difícil sacar del abismo al equipo.

Lo que sí está claro, es que el proyecto ofrecido por Deportivo Temuco era seductor. Después de estar al borde de la suspensión en el campeonato, a finales del 2006, por no pagar sus deudas; el club (en ese entonces llamado Deportes Temuco) logró financiarse y evitó la sanción. Luego, se convirtió en sociedad anónima deportiva y los dirigentes se propusieron armar un buen equipo de aquí a un par de años. ¡Y que mejor que traer a Bonvallet como DT! con un contrato que lo vinculó hasta diciembre de 2008.

Era evidente que al asumir el cargo, la prensa y la gente se iban a interesar más por el club e incluso por la Primera B. Pero ni siquiera el “gurú” pensó que el fenómeno sería tan grande. Cien periodistas llenaron la presentación del nuevo director técnico:

- “Me gusta ganar y me gusta atacar”. Explicaba Bonvallet en la conferencia.

- “De aquí a dos años más estaremos en la Copa Libertadores”.

Estaba claro. Confianza le sobraba. Pero ahora había que transmutar ese optimismo en victorias. La racha que le entregaron junto con el equipo de ocho derrotas al hilo había que terminarla y le costó una derrota más para lograrlo. Luego, tras un sólido triunfo como visitante ante Fernández Vial, el “gurú” finalmente pudo romper la maldición que aquejaba a su equipo y hasta se dio el lujo de vencer al puntero, posteriormente.

Las cosas comenzaron a tomar un mejor color para el club y el equipo. El juego, que antes era nulo, empezó a asomarse en los futbolistas. Del antiguo esquema 4-4-2 se cambió a un 3-5-2. Las llegadas al arco, que antes no eran más de una por partido, ahora son más y transformadas en goles. Estadios llenos. De mil espectadores que fielmente seguían a Deportivo Temuco, Bonvallet multiplicó esa cifra incluso hasta llegar al resultado de veinte mil aficionados Temuquenses en un encuentro.

Pero el “fenómeno gurú” ha traspasado las fronteras de la capital de la Región de la Araucanía y adonde quiera que vaya el equipo, los estadios se colman (lo que es muy extraño para el fútbol chileno, ya que ni en la primera división sucede). La televisión y los diarios no se han mostrado indiferentes al “Bonva-Boom”, y los espacios deportivos tienen como agenda segura cada partido o suceso que ocurre entorno al renovado Deportes Temuco y su cabecilla: “el gurú”.

Las cosas le han salido bien a Bonvallet hasta ahora y si todo sigue así, lo más probable es que vuelvan a aparecer las viejas “teleseries futboleras”. Pero esta vez, con un final diferente.

e premte, 22 qershor 2007

¡Qué inédita vecindad!


En un barrio que está lejos de ser ameno o tranquilo para vivir, las relaciones entre vecinos no son para nada buenas. Con dos versiones totalmente opuestas para un mismo caso, evidentemente alguien está mintiendo. ¿Pero, cuál será la verdad detrás de este conflicto de vecindario?

Después de más de año de sucedido los acontecimientos, el caso recién llega a tribunales el jueves catorce del presente mes. Dos amigos que parecieran inseparables, son acusados de tres robos y han estado en prisión preventiva esperando este día.

Angelo Ricci pareciera ser una persona sana, común y corriente. En cambio, Luciano Gibson tiene toda la facha de ser todo un “personaje”. Ambos mantienen una amistad de varios años, vivieron juntos y ahora son vecinos.
Por su aspecto, pareciera que a Ricci no le fuese mal en la vida. A pesar de que su oficio era ser ayudante de limpiador de piscinas, pero las primeras impresiones suelen ser equivocadas. Él sufre de trastornos de pánico, alucinaciones, inestabilidad afectiva y baja autoestima, y obviamente nunca pudo mantener una pareja o un trabajo estable. Sin embargo, heredó una casa cerca de la esquina de Américo Vespucio con La Granja, la cual le arrendaba a su amigo antes de ser arrestados. En esta casa, es donde dicen haber estado compartiendo un asado y tomando bebidas alcohólicas el día del incidente.

Gibson, es más conocido como “el chano” y su sobrenombre no lo podría describir de mejor manera. Es de tez morena, con aspecto descuidado y con una cara que refleja que es un poco lerdo, hecho que se comprobó durante el juicio ya que se contradijo mucho, respondió con muchas incoherencias a las preguntas y no supo su número de Rut al serle consultado. Además, tiene una afición por las artes marciales, lo que se demostró el día del arresto; le hace culto a la religión musulmana y tiene como ídolo a Osama Bin Laden.

El día 26 de mayo de 2006, ocurrieron una serie de incidentes entre vecinos. Pero, la versión de Ricci y “el chano” es totalmente opuesta a los de los otros afectados, tres personas que aseguran haber sido victimas de un intento de asalto por la pareja de amigos, cada uno por separado, en un lapso de tiempo menor a una hora.

Ellos ya tenían mala fama en el barrio y sus antecedentes judiciales no le juegan a favor para desmentirla: Ambos fueron condenados anteriormente a varios años de cárcel por robo con violencia y con fuerza. De todas formas, los amigos aseguran que los supuestos robos no son más que un complot vecinal con ayuda de la policía.


El juicio

Todo partió, según el dúo, cuando después de beber en excesos decidieron salir a comprar cigarros. Momento en que se encontraron con Juan Espina, vecino de sesenta y dos años que aseguran los fue a increpar por el desmedido ruido que estaban produciendo. Es aquí cuando se armó la trifulca.
Durante la declaración de Ricci en el juicio, dice que Espina lo atacó con un palo. Pero que él pudo arrebatárselo, para posteriormente devolverle la agresión con varios golpes con el mismo objeto. Chano “apoya” esta coartada asegurando de que él se encontraba ebrio y que no se acuerda de nada.
Lo raro de lo declarado, es que Espina resultó con un par de heridas corto-punzantes, lo que explica Ricci, fueron productos de una de las caídas del hombre en una superficie donde se encontraban materiales de construcción. Lo que la otra cara de la moneda desmiente y asegura de que fue víctima de un intento de asalto y atacado por Ricci con uno de los sables que chano guarda por su afición a las artes marciales y que este último además, le atacó con patadas karatekas.

Ricci continúa su historia diciendo que a la escena de la pelea llega una señora de cuarenta y cuatro años, Sara Huerta. Ésta intenta ayudar a Espina, propinándole una serie de carterazos a Ricci.
La acusación de robo con intimidación hacia la dupla es refutada por ellos con el argumento de que producto de los forcejeos, la cartera de la señora es expulsada casualmente hacia el interior del recinto del chano. Quizás uno de los puntos más débiles en su coartada.
Al acontecimiento relatado por Ricci se suma ahora Marcos Valenzuela. Un joven de veintitrés años que pasaba por afuera del recinto del chano en su bicicleta y que también habría intentado ayudar Espina, introduciéndose en la disputa, que ya la integraban cinco vecinos en total.
Valenzuela en cambio, alega un intento de robo por la pareja que pudo ser repelido gracias a que llevaba consigo un bate de béisbol. Este es el punto que más fuerza le dio a la versión de los acusados ya que no mucha gente anda por las calles con uno de ésos.

Al terminar su declaración en el juzgado, Ricci sufre uno de sus ataques de pánico. Y no es para menos, enfrenta una posible cadena perpetua (sus antecedentes, junto con una posible serie de robos en tan poco tiempo podría ser castigada seriamente) y sabe que su declaración, junto con la de chano no fue muy convincente. Treinta minutos de receso para después conocer la versión de los tres vecinos. Estos desmienten todo lo dicho por los yuntas y aseguran que nunca hubo una riña y que nunca se vieron los tres hasta después consumado los intentos de robo. Pero las contradicciones en sus declaraciones abundan y nada queda lo suficientemente claro como para estar seguro de algo.

Lo que si es seguro y no hay desacuerdo entre las dos versiones, es que una vez ya terminado todo, los acusados fueron a la casa del chano para evitar cualquier otro problema. Donde irrumpe carabineros, según Ricci con una violencia extrema para detenerlos y que al ver que no tenían ninguna especie robada, los inculparon deliberadamente haciendo un montaje al poner los objetos en el interior del recinto.


El veredicto

Llegaba la hora de la verdad.
La tensión se respiraba en el tribunal. La espera para el comienzo del veredicto se hacía eterna. Los gendarmes mostraban una sonrisa irónica, la gente hablaba, pero los imputados callaban. Todos esperando una resolución a este caso que ya estaba apunto de acabarse.
Chano no dejaba de mirar un punto fijo, pareciera estar en una especie de trance místico musulmán o karateka, o lo mejor con mucho sueño. Cerraba sus ojos y bajaba la cabeza.
Ricci, hiperquinético, se esforzaba para beber agua. La esposas en sus muñecas le molestaban, pero parecía molestarle más la larga espera.

El juez comienza hablar. Chano, seguía en su trance. Ricci, con su vaso de agua al alcance, por sí acaso le llega a dar otro ataque.

De los tres actos cometidos, sólo dos tuvieron condena. Mientras lo ocurrido con Marco Valenzuela no puedo ser comprobado, el fallo condenó lo cometido en contra de Espina y Huerta como robo frustrado y consumado respectivamente. La sentencia de cúanto es el tiempo que deben cumplir en cárcel aún debe esperar. Pero lo que ya está sentenciado es que el barrio de estos vecinos es digno para pensar en mudarse seriamente.

e diel, 17 qershor 2007

Si no hay vida después de la muerte, al menos hay Tupac

Peleas entre bandas rivales, tiroteos, drogas, problemas judiciales, una lucha insaciable contra el racismo, un asesinato irresuelto… No, no te confundas. No es la historia de una película hollywoodense, es la vida de Tupac Shakur. Si no es el mejor artista de hip-hop de la historia, por lo menos es él que más ha vendido. Con alrededor de 73 millones de copias en todo el mundo, es considerado como uno de los raperos más influyentes de la historia y para muchos toda una leyenda. Dicen que éstas son eternas…ese es el caso de Tupac.


Tener a cualquier mujer que desees, una fama tremenda, todo tipo de alcohol y drogas que quieras, mucho sexo y hacer lo que más te gusta como profesión… Suena como una vida perfecta. Pues en parte sí, pero también es una combinación letal cuando se le agrega violencia en las calles, rivalidad entre pandillas, competencia desleal y una vida en el ghetto donde hasta los amigos te dan la espalda.

Las letras del rapero han tenido siempre un gran contenido social, el cual Tupac ha sacado de la experiencia de su propia vida. Frases como “estoy cansado de ser pobre y más encima negro” o “no tengo miedo de apretar el gatillo de vuelta, déjalos que vengan hacia un verdadero cabrón” muestran que ésta no ha sido para nada fácil. Eso que son solamente un pequeñísimo ejemplo, sacado de canciones al azar, dentro de que la gran variedad de temas con letras que te dejan los pelos de punta al leerlas. “Lo que me pregunto es que si después de mi muerte, después de mi último aliento, ¿podré finalmente ir a descansar?”, trozo extraído de la canción “Me against the World” y que tiene como respuesta a la interrogante un impetuoso “no”. Tupac sigue entre nosotros.
No me refiero a que sea uno de los fanáticos que aseguran que él sigue vivo y que incluso lo han visto por las calles, caso parecido a lo que pasa con Elvis Presley. Pero, es que el rapero sigue sacando canciones, a pesar de haber muerto hace más de una década. ¡Además salió un documental en el año 2003 que cuenta la historia de su vida con su propia voz! Con un gran trabajo de edición, por cierto.

La vida de Tupac Shakur se caracterizó por ser muy problemática, fue acusado de violación y encontrado culpable de tres cargos, lo que llevó al rapero a pasar ocho meses en prisión, a pesar que la condena era de cuatro años y medio. El día anterior al a resolución del juicio, fue al estudio de grabaciones de los estudios Quad para hacer un trabajo para una persona la cual no le era de toda confianza, donde fue víctima de un supuesto asalto, que terminó con un único herido: Tupac. Cinco impactos de bala, dos en la cabeza, dos en la ingle y uno que atravesó su brazo no fueron suficientes para acabar con este chico rudo o “thug nigga” como se describía él mismo. ¡Y vaya que si era un “thug nigga”! Al día siguiente asistió en sillas de ruedas al veredicto para ser encontrado culpable.

Lo intrigante en toda esta situación es que al ser trasladado por los guardias de seguridad en ascensor hacia el lobby; donde se encontraban sus, en ese entonces, amigos: Notorious B.I.G (Biggie) y Puff Daddy, pertenecientes a la costa del extremo opuesto a él; Tupac describe haberlos visto con cara de duda y como si estuviesen sorprendidos por verlo vivo. El complot nunca fue comprobado, pero la rivalidad que surgió es más que segura. Las dos costas, este y oeste, entraron en un conflicto que dejó huellas en la historia del hip-hop y que marcó a Estados Unidos por la violencia en las calles que se generó.


La mala experiencia fue canalizada en todas sus nuevas canciones que sacó después del incidente, su tiempo en cárcel le dio bastante en que pensar y en que escribir. Y el artista rapero se describió como “cambiado” después de estar recluso y al borde de la muerte. Cambio que no se hizo notar respecto a su vida nocturna.
Luego de un combate de boxeo de Mike Tyson, Tupac se encaminó en un BMW 750 con su amigo y productor Suge Knight a una fiesta, pero en el camino fueron interceptados por un Cadillac blanco del cual se bajaron cuatro personas y dispararon hacia el auto. Tupac fue herido de bala seis veces y posteriormente muerto por fallas respiratorias y cardiacas, seis días después de ser hospitalizado.

Las teorías de su muerte son varias y muy variadas, pero algunas caen en excesivos supuestos algo irreales y a veces locos. Nadie sabe quiénes lo mataron, ni cómo pudo desaparecer un Cadillac con cuatro afroamericanos dentro en Las Vegas, donde la escasez de gente de color es notoria. Sin embargo, se especula que fue la banda rival de la costa enemiga y que Biggie estuvo involucrado. Pero él también fue asesinado antes que se pudiera demostrar algo.

A pesar de su penosa muerte, los fanáticos de Tupac han tenido un motivo para no estar tan tristes y es que, paradójicamente, se han lanzado más canciones del rapero durante su muerte que mientras vivía. Esto se explica por lo dedicado que fue durante su corta carrera, cercanos al ídolo hip-hop aseguran que a veces componía tres canciones por día. Además, Tupac se convirtió en un verdadero símbolo del rap y modelo a seguir para otros artistas. Lo cual da pie a que constantemente vayan saliendo nuevos remixes de su música. Pareciera que su legado es interminable, y que si no es por una canción es por sus mensajes y estilo que han perdurado e influenciado a las futuras generaciones de raperos en todo el mundo y que seguirán haciéndolo, sin importar cuanto tiempo pase.

Parecía que Tupac era inmortal cuando estaba vivo, ahora pareciera estar con vida una vez muerto.