Eterno candidato a la banca de la selección y continuo protagonista de viejas “teleseries futboleras” en donde no se esclarecía hasta el final si es que iba asumir o no como DT de varios equipos chilenos, incluyendo a la Universidad de Chile o Cobreloa. Las cuales terminaban siempre con el autodenominado “gurú” en depresión o sin ganas de volver a intentar dirigir de nuevo.
Ahora, finalmente, tiene una oportunidad de demostrarnos todo lo que sabe de fútbol y ésta tiene nombre y apellido: Deportivo Temuco.
- “Me gusta ganar y me gusta atacar”. Explicaba Bonvallet en la conferencia.
- “De aquí a dos años más estaremos en la Copa Libertadores”.
Estaba claro. Confianza le sobraba. Pero ahora había que transmutar ese optimismo en victorias. La racha que le entregaron junto con el equipo de ocho derrotas al hilo había que terminarla y le costó una derrota más para lograrlo. Luego, tras un sólido triunfo como visitante ante Fernández Vial, el “gurú” finalmente pudo romper la maldición que aquejaba a su equipo y hasta se dio el lujo de vencer al puntero, posteriormente.
Las cosas comenzaron a tomar un mejor color para el club y el equipo. El juego, que antes era nulo, empezó a asomarse en los futbolistas. Del antiguo esquema 4-4-2 se cambió a un 3-5-2. Las llegadas al arco, que antes no eran más de una por partido, ahora son más y transformadas en goles. Estadios llenos. De mil espectadores que fielmente seguían a Deportivo Temuco, Bonvallet multiplicó esa cifra incluso hasta llegar al resultado de veinte mil aficionados Temuquenses en un encuentro.
Pero el “fenómeno gurú” ha traspasado las fronteras de la capital de la Región de la Araucanía y adonde quiera que vaya el equipo, los estadios se colman (lo que es muy extraño para el fútbol chileno, ya que ni en la primera división sucede). La televisión y los diarios no se han mostrado indiferentes al “Bonva-Boom”, y los espacios deportivos tienen como agenda segura cada partido o suceso que ocurre entorno al renovado Deportes Temuco y su cabecilla: “el gurú”.
Las cosas le han salido bien a Bonvallet hasta ahora y si todo sigue así, lo más probable es que vuelvan a aparecer las viejas “teleseries futboleras”. Pero esta vez, con un final diferente.
Ahora, finalmente, tiene una oportunidad de demostrarnos todo lo que sabe de fútbol y ésta tiene nombre y apellido: Deportivo Temuco.
Un rostro duro, algo salvaje. No sería extraño oírle ladridos envés de palabras al momento de pronunciarse. Su temperamento avala su apariencia y es temido por muchas personas. Quizás debido a su paso por la televisión en donde arrasó con varios jugadores de la selección chilena y otros personajes, o por sus conocidas disputas con gente perteneciente a la dirigencia del fútbol nacional e incluso de la farándula.
Eduardo Bonvallet fue un luchador dentro de la cancha. Recordado más por su aguante y garra que por su talento futbolístico. Nunca abandonó un partido por lesión, siempre corrió todo balón como si fuera el último y pegaba patadas sin misericordia. Personalidad en cancha que es reflejo de su carácter fuera de ella. El ex seleccionado nacional es un tipo duro, llevado a sus ideas. Dice todo lo que piensa, aunque a veces sin pensarlo. Dichos que le han traído más de alguna consecuencia, como las querellas (50 en total). Pocos parecieran salvarse de sus “patadas” fuera de la cancha: Nelson Acosta, Juvenal Olmos, Reinaldo Sánchez, Ricardo Abumohor… Todas victimas de su juego duro.
Hasta ahora Bonvallet había demostrado que tuvo facultades para destruir al talentoso jugando adentro de la cancha y para basurear al incompetente comentando desde afuera. Pero no había tenido la posibilidad de poder respaldar toda su sapiencia sobre el fútbol con hechos, envés de dichos. A pesar de haber entrenado al equipo de la Universidad Gabriela Mistral y sacarla campeona dos veces, nunca había tenido una oportunidad concreta de adentrase en la aventura del balón pie profesional como entrenador, hasta que recibió una oferta del presidente del Deportivo Temuco, Raúl Poblete.
-“Hay que empezar de abajo” Les dijo el gurú a sus nuevos pupilos.
Y sí ha tenido que empezar de abajo, no sólo por su equipo; que se le fue encomendado cuando despuntaba en lo más bajo de la tabla, sino que también respecto a su sueño como entrenador profesional. Es extraño que después de sonar tanto en los grandes haya terminado en un equipo pequeño y más encima de la Primera B. Puede ser sinónimo de suma valentía por atreverse a iniciar su carrera con un equipo que en la tabla estaba en las peores condiciones posibles. O puede ser todo lo contrario y que con su picardía criolla haya encontrado la oportunidad precisa para poder excusarse en el caso de un fracaso, argumentando que era muy difícil sacar del abismo al equipo.
Lo que sí está claro, es que el proyecto ofrecido por Deportivo Temuco era seductor. Después de estar al borde de la suspensión en el campeonato, a finales del 2006, por no pagar sus deudas; el club (en ese entonces llamado Deportes Temuco) logró financiarse y evitó la sanción. Luego, se convirtió en sociedad anónima deportiva y los dirigentes se propusieron armar un buen equipo de aquí a un par de años. ¡Y que mejor que traer a Bonvallet como DT! con un contrato que lo vinculó hasta diciembre de 2008.
Era evidente que al asumir el cargo, la prensa y la gente se iban a interesar más por el club e incluso por la Primera B. Pero ni siquiera el “gurú” pensó que el fenómeno sería tan grande. Cien periodistas llenaron la presentación del nuevo director técnico:
Eduardo Bonvallet fue un luchador dentro de la cancha. Recordado más por su aguante y garra que por su talento futbolístico. Nunca abandonó un partido por lesión, siempre corrió todo balón como si fuera el último y pegaba patadas sin misericordia. Personalidad en cancha que es reflejo de su carácter fuera de ella. El ex seleccionado nacional es un tipo duro, llevado a sus ideas. Dice todo lo que piensa, aunque a veces sin pensarlo. Dichos que le han traído más de alguna consecuencia, como las querellas (50 en total). Pocos parecieran salvarse de sus “patadas” fuera de la cancha: Nelson Acosta, Juvenal Olmos, Reinaldo Sánchez, Ricardo Abumohor… Todas victimas de su juego duro.
Hasta ahora Bonvallet había demostrado que tuvo facultades para destruir al talentoso jugando adentro de la cancha y para basurear al incompetente comentando desde afuera. Pero no había tenido la posibilidad de poder respaldar toda su sapiencia sobre el fútbol con hechos, envés de dichos. A pesar de haber entrenado al equipo de la Universidad Gabriela Mistral y sacarla campeona dos veces, nunca había tenido una oportunidad concreta de adentrase en la aventura del balón pie profesional como entrenador, hasta que recibió una oferta del presidente del Deportivo Temuco, Raúl Poblete.
-“Hay que empezar de abajo” Les dijo el gurú a sus nuevos pupilos.
Y sí ha tenido que empezar de abajo, no sólo por su equipo; que se le fue encomendado cuando despuntaba en lo más bajo de la tabla, sino que también respecto a su sueño como entrenador profesional. Es extraño que después de sonar tanto en los grandes haya terminado en un equipo pequeño y más encima de la Primera B. Puede ser sinónimo de suma valentía por atreverse a iniciar su carrera con un equipo que en la tabla estaba en las peores condiciones posibles. O puede ser todo lo contrario y que con su picardía criolla haya encontrado la oportunidad precisa para poder excusarse en el caso de un fracaso, argumentando que era muy difícil sacar del abismo al equipo.
Lo que sí está claro, es que el proyecto ofrecido por Deportivo Temuco era seductor. Después de estar al borde de la suspensión en el campeonato, a finales del 2006, por no pagar sus deudas; el club (en ese entonces llamado Deportes Temuco) logró financiarse y evitó la sanción. Luego, se convirtió en sociedad anónima deportiva y los dirigentes se propusieron armar un buen equipo de aquí a un par de años. ¡Y que mejor que traer a Bonvallet como DT! con un contrato que lo vinculó hasta diciembre de 2008.
Era evidente que al asumir el cargo, la prensa y la gente se iban a interesar más por el club e incluso por la Primera B. Pero ni siquiera el “gurú” pensó que el fenómeno sería tan grande. Cien periodistas llenaron la presentación del nuevo director técnico:
- “Me gusta ganar y me gusta atacar”. Explicaba Bonvallet en la conferencia.
- “De aquí a dos años más estaremos en la Copa Libertadores”.
Estaba claro. Confianza le sobraba. Pero ahora había que transmutar ese optimismo en victorias. La racha que le entregaron junto con el equipo de ocho derrotas al hilo había que terminarla y le costó una derrota más para lograrlo. Luego, tras un sólido triunfo como visitante ante Fernández Vial, el “gurú” finalmente pudo romper la maldición que aquejaba a su equipo y hasta se dio el lujo de vencer al puntero, posteriormente.
Pero el “fenómeno gurú” ha traspasado las fronteras de la capital de la Región de la Araucanía y adonde quiera que vaya el equipo, los estadios se colman (lo que es muy extraño para el fútbol chileno, ya que ni en la primera división sucede). La televisión y los diarios no se han mostrado indiferentes al “Bonva-Boom”, y los espacios deportivos tienen como agenda segura cada partido o suceso que ocurre entorno al renovado Deportes Temuco y su cabecilla: “el gurú”.
Las cosas le han salido bien a Bonvallet hasta ahora y si todo sigue así, lo más probable es que vuelvan a aparecer las viejas “teleseries futboleras”. Pero esta vez, con un final diferente.